La EB-2 NIW suele percibirse como un proceso inaccesible sin representación legal.

La EB-2 NIW suele percibirse como un proceso inaccesible sin representación legal. Esa idea mantiene a muchos solicitantes fuera de la categoría, ya sea por temor a altos honorarios o por la creencia errónea de que la ley exige un abogado. Ambas premisas distorsionan el funcionamiento real del sistema.
La normativa de inmigración permite que el solicitante envíe su caso directamente a USCIS sin empleador y sin abogado. El marco jurídico no establece obligación de representación. Sin embargo, la posibilidad técnica de autopetición no elimina la complejidad estratégica del proceso.
La adjudicación del NIW depende de cómo se estructure la narrativa legal, cómo se presenten las pruebas y cómo se aborde el estándar de Matter of Dhanasar. El margen de error es considerable: formularios incorrectos, cartas mal planteadas y proyectos que no cumplen los criterios centrales suelen derivar en solicitudes de evidencia (RFE) o negaciones.
Montar el caso sin asistencia profesional es viable, pero requiere tres capacidades:
Hay que manejar formularios, plazos, equivalencias académicas, criterios de elegibilidad y estructura probatoria.
El caso debe explicar con claridad mérito sustancial, importancia nacional, impacto futuro y capacidad del solicitante para ejecutar el proyecto.
Pequeñas omisiones —como cartas genéricas, proyectos sin enfoque o evidencia mal organizada— pueden perjudicar incluso a perfiles sólidos.
No se trata de producir un expediente extenso, sino uno que se ajuste a la lógica de adjudicación.
Un abogado puede aportar claridad, estructura y mitigación de riesgos. Sin embargo, no todos los servicios legales ofrecen valor equivalente: algunos se limitan a recopilar documentos sin desarrollar la estrategia del proyecto, lo que genera costos altos con poco impacto en la aprobación.
Lo que verdaderamente fortalece un NIW no es la figura del abogado, sino la estrategia detrás del caso: cómo se argumenta el interés nacional, cómo se sustenta cada afirmación y cómo se conecta la trayectoria con los resultados anticipados.
Tres escenarios lo justifican:
El apoyo no sustituye la responsabilidad del solicitante; la complementa.
La EB-2 NIW no exige abogado, pero sí exige rigor. La autopetición es legal, posible y, para algunos perfiles, efectiva. Lo que decide un caso no es quién lo presenta, sino cómo se fundamenta. Entre pagar de más y navegar solo, existe un punto intermedio: apoyo estratégico enfocado en la calidad del proyecto y la arquitectura legal del expediente.
¿La ley exige abogado para la EB-2 NIW?
No. La categoría permite autopetición.
¿Hacerlo sin abogado afecta la probabilidad de aprobación?
Depende de la estrategia. No del estatus legal del representante.
¿Por qué muchos casos reciben RFE?
Suelen fallar en narrativa, evidencia o estructura del proyecto.
¿Un abogado garantiza aprobación?
No. Ningún representante puede garantizar resultados.
¿Qué alternativa existe entre hacerlo solo y contratar abogados costosos?
Asesoría estratégica centrada en proyecto, evidencia y narrativa.